Amortizar la deuda o invertir el dinero
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El rendimiento tiene que ser ya sin impuesto, porque el interés de la deuda no tributa. Comparar rendimiento bruto con tasa de deuda inclina el juego a favor de invertir.
Resultados
La diferencia al final del plazo entre las dos opciones
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| Lo que pagas al mes hoy | — |
| Amortizando y manteniendo la cuota: cuánto falta por pagar | — |
| Los intereses que desaparecen así | — |
| Amortizando y manteniendo el plazo: la nueva cuota | — |
| Los intereses que desaparecen así | — |
La misma comparación con otros rendimientos
| Rendimiento al mes ya sin impuesto | Amortizar | Invertir |
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Amortizar una deuda rinde exactamente la tasa de esa deuda, ni más ni menos. No es una regla del pulgar: las cuotas que dejas de pagar, traídas a hoy a la tasa del propio contrato, suman precisamente el importe que entregaste. Comprobado aquí hasta el sexto decimal.
Así que la comparación entera cabe en una línea: rendimiento neto por encima de la tasa de la deuda gana, por debajo pierde, y en la tasa exacta los dos empatan hasta el céntimo. Lo que añade la tabla es el tamaño de la distancia, y el recordatorio de que el rendimiento por encima de la deuda tiene que venir con la misma certeza que la deuda cobra.
¿Es mejor amortizar el préstamo o invertir el dinero?
Amortizar una deuda rinde exactamente la tasa de esa deuda, ni más ni menos. Las cuotas que dejas de pagar, traídas a hoy a la tasa del propio contrato, suman precisamente el importe que entregaste.
Así que la comparación cabe en una línea: rendimiento neto por encima de la tasa de la deuda gana, por debajo pierde, y en la tasa exacta los dos empatan. Simulado mes a mes en el mismo plazo y con el mismo desembolso mensual, el punto de cruce cae en la tasa de la deuda con una diferencia de diez en más de un millón.
¿Por qué el rendimiento tiene que ser ya sin impuesto?
Porque el interés que dejas de pagar no tributa. El dinero ahorrado en una deuda llega entero, mientras que el ganado en una inversión suele llegar con algo descontado antes.
Comparar rendimiento bruto con tasa de deuda inclina el juego a favor de invertir, y la ventaja que inventa es exactamente del tamaño del impuesto.
¿Debo acortar el plazo o bajar la cuota?
No son lo mismo, y la diferencia es enorme. En el ejemplo con el que abre esta página, acortar el plazo deja doscientos cuarenta y nueve mil de intereses por pagar, mientras que bajar la cuota deja quinientos sesenta y seis mil.
Es el mismo dinero pagado en la misma deuda, y una de las opciones cuesta dos coma veintisiete veces más intereses que la otra. Suele decidirse en una pregunta que el banco hace de pasada.
¿Importa cuándo hago la amortización?
Muchísimo, porque el interés se cobra sobre lo que aún se debe. En un préstamo de treinta años, el mismo importe pagado en el primer mes lo acorta unas ciento ochenta cuotas, mientras que pagado en el mes tricentésimo lo acorta veintisiete.
La tasa no cambió y el importe tampoco. Lo que cambió es cuántos meses de intereses ese dinero todavía iba a pagar.
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